La ubicación del país entre las placas de Norteamérica, del Pacífico, de Rivera, de Cocos y del Caribe genera una liberación continua de energía y riesgo de sismos.
México se encuentra en una región donde varias placas tectónicas, entre ellas las de Norteamérica, del Pacífico, de Rivera, de Cocos y del Caribe, se encuentran e interactúan, lo que provoca una liberación continua de energía y actividad sísmica.
El país está situado en una zona geológicamente activa donde esas mismas placas chocan entre sí, lo que hace que la nación esté muy expuesta a sismos y fenómenos volcánicos.
Lo que esto indica es que la disposición específica de estas cinco placas define el riesgo base para todo el país, independientemente de las condiciones locales.
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